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CARIES INFANTIL O “ DE BIBERÓN”.

Por | Caries, Laura Henríquez, Sin categoría | Sin Comentarios

¿ Sabías que la caries es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia? Y ¿ que los padres pueden transmitir las caries a los hijos?

Entre 60 y 90% de los niños en edad escolar presentan patología de caries dental. A los 5 años de edad, el 80% de los niños tienen o han tenido alguna caries. Son unas cifras para dar a las caries una importancia que, por desgracia, aún no tienen especialmente en la población infantil.

La caries dental es una enfermedad infecciosa provocada por bacterias que habitan en nuestra boca de forma natural ( S. Mutans es la más importante). Es una patología destructiva que no se “autoresuelve”, pues el diente es la única parte del ser humano que no se regenera por sí mismo. La detección precoz es por tanto fundamental para el buen pronóstico.

Este proceso de destrucción del diente puede empezar desde la aparición de los dientes en la boca del bebé.

Caries Infantil

Dra. Laura Henríquez enseñando a Eva cómo cepillarse los dientes

La Sociedad Española de Odontopediatría recomienda realizar la primera visita al dentista al año de vida del niño ya que el diagnóstico cuando la caries está en una etapa inicial es difícil. La lesión incipiente de caries y el único estadío de la misma que es reversible es la Mancha Blanca. (Lesiones blanquecinas en los dientes).

Las bacterias utilizan los azúcares de nuestra dieta como sustrato produciendo ácidos por su metabolismo. Estos ácidos disminuyen el pH de la boca favoreciendo el reblandecimiento (desmineralización) de los tejidos duros del diente.

Estos microorganismos son adquiridos. Los bebés nacen con la boca estéril y poco a poco se van invadiendo de gérmenes. La principal fuente de transmisión de los mismos son los padres por contacto íntimo con el bebé (besos, compartir comida, cubiertos…) independientemente de que no tengan caries, el flujo de saliva es suficiente.

Hay otros factores etiológicos o causales como el diente susceptible. Hay dientes con más predisposición genética a desmineralizarse que otros.

El cepillado infrecuente o ineficaz es tal vez el factor más conocido. Hay que empezar a limpiar los dientes del bebé desde que erupcionan a la cavidad oral (alrededor de los seis meses el incisivo inferior). Se limpian con una gasa húmeda. Alrededor de los dos años vamos introduciendo el cepillo de dientes. Lo deben hacer los padres, con un cepillo de cabezal pequeño sin pasta de dientes hasta que el niño sepa escupir. Progresivamente vamos trasladando al niño la responsabilidad de cepillarse (alrededor de los tres años) siempre supervisado por sus padres. Las caries en esta edad avanzan muy rápido. Se ha visto que hasta los nueve años aproximadamente el niño no tiene una técnica de higiene eficaz.

Complementar la higiene oral con Flúor (geles, pastas, colutorios…). Ayuda a remineralizar el diente.

El factor tiempo es determinante en el desarrollo de las caries. Los alimentos deben estar el menor tiempo posible en contacto con los dientes.

Una dieta con muchos alimentos azucarados, hidratos de carbono,… favorece la aparición de caries dental.

Caries del biberón.

Se denominan así ya que se producen por mantener el biberón o chupete mojado en algún líquido azucarado en contacto con los dientes. Las caries serán más o menos severas en función del tiempo de contacto del azúcar con los dientes. Clásicamente existía la costumbre de impregnar las tetinas o chupetes en miel, azúcar, leche condensada… para calmar al niño provocando caries devastadoras especialmente en el sector anterior. Podría ocurrir este patrón de caries incluso con biberones de zumo o leche. Se desaconseja dejar dormir al niño con el biberón pues no tendrá su higiene oral posterior y serán muchas las horas de contacto del agente cariogénico con el diente.

Sea cual sea el origen de las caries en la dentición infantil o de leche hay que tratarlas. Las caries, como enfermedad crónica, siguen avanzando si no se tratan.

El tratamiento fundamentalmente es el empaste aunque depende de la progresión de la caries. Si afecta a los tejidos blandos del diente ( la pulpa o lo que la gente llama el nervio) hay que hacer pulpotomías o pulpectomías.

Una infección en el diente de leche puede afectar al germen del diente definitivo que está debajo y una pérdida precoz de un diente de leche puede conllevar problemas como falta de espacio para el definitivo, que se quede retenido el diente definitivo, problemas masticatorios o de fonación…

La caries infantil es una patología muy frecuente y por tanto es nuestra obligación en Clínica Dental Henríquez en Las Palmas  incidir mucho en la prevención y diagnóstico precoz.

Caries Infantil en Las Palmas

4 claves para una correcta Higiene Oral

Por | Caries, Laura Henríquez, Sin categoría | Sin Comentarios

Tener una higiene oral adecuada es fundamental para prevenir las caries y la patología de las encías tales como gingivitis o periodontitis.

Mucho se insiste en cepillar los dientes después de cada comida pero tal vez nunca nos han enseñado a hacerlo de una manera más efectiva. Esto es que en muchos casos no es cuestión de cepillarse más, sino mejor.

Los dentistas e higienistas dentales en Las Palmas de Gran Canaria o cualquier otra ubicación geográfica debemos instruir a nuestros pacientes en técnicas de higiene oral adecuadas, en el uso del hilo dental, enjuagues bucales y otros coadyuvantes a la higiene oral, educar en una dieta equilibrada y medidas preventivas para mantener la salud oral hasta la siguiente revisión. Unos dientes sanos no sólo dan un buen aspecto a la persona sino le hace sentirse bien, permite hablar mejor y comer apropiadamente que es importantísimo.

  • Cepillado dental: Es el método más utilizado para la eliminación de la placa bacteriana y el que más remueve. Lo ideal es cepillar los dientes después de cada comida pero la placa bacteriana se formaría a las veinticuatro horas de haberla eliminado. En la actualidad existen muchos tipos de cepillos pero en general lo ideal es usar uno convecional con cerdas medias o blandas (las duras pueden lesionar la encía y en casos de retracción causar daño irreversible en el cemento del diente). De media debemos cambiarlos cada tres meses o cuando las cerdas estén abiertas. En los niños asegurarnos que su cabezal es pequeño para llegar a todas las zonas.
    El cepillo eléctrico no confiere ninguna ventaja contrastada con respecto al manual. Está especialmente indicado en pacientes con alguna discapacidad y para motivar a los niños siempre teniendo cuidado de que no se cepillen peor pensando que el cepillo eléctrico lo hace todo.
    A pacientes portadores de ortodoncia, prótesis o con algunas condiciones particulares les recomendaremos cepillos específicos.
    La técnica más eficaz para cepillarnos los dientes se llama técnica de Bass modificada. Se inclina el pelo del cepillo hacia la encía con un ángulo de 45 grados de modo que algunos de los pelos del cepillo se metan en el surco gingival (entre el diente y la encía) y se realiza un movimiento de vaivén. Posteriormente se hace un barrido vertical hacia el diente. Vamos moviendo el cepillo hasta cepillar toda la arcada, cepillamos la parte interna de los dientes y después la arcada contraria. Hacemos un barrido a la lengua para arrastrar las bacterias. Los dientes se cepillan de la encía hacia el diente como si sacásemos los restos de alimentos del margen de la encía. Es un movimiento vertical y nunca horizontal pues favorecería la erosión del cuello del diente especialmente si está expuesto. Recomiendo llevar un orden para no dejar ninguna zona sin limpiar y nunca cepillar arriba y abajo a la vez.
    Las personas diestras suelen cepillar mejor la parte izquierda de su boca y al revés. Intentar hacer un cepillado correcto a base de una buena técnica y no de fuerza.

Higiene Oral, el cepillado dental

  • Hilo dental: Sería recomendable usarlo a diario pero si no lo tenemos metido en la rutina hacerlo por lo menos una o dos veces a la semana. Una vez lo hayamos usado un par de veces nos daremos de nuestras zonas “críticas”. Zonas donde se quedan retenidos restos de alimentos con más frecuencia. Esto suele ocurrir por un contacto interdentario incompetente, pérdida de hueso, prótesis mal adaptadas,…
    Se debe coger un trozo de hilo o seda dental de unos 30-45cm, dejando 2-3 cm para trabajar. Igualmente llevando un orden, vamos pasando el hilo entre todas la piezas dentarias presentes en nuestra boca siguiendo la curvatura entre ellas. Si el contacto que hacen dos dientes entre sí es muy fuerte hacemos un movimiento de cizallamiento de fuera a dentro hasta salvar este contacto. Metemos el hilo hacia la encía de un diente y después otra. Sacamos el hilo. Simplemente tirar hacia fuera. Enrollamos 2-3 cm de hilo en uno de nuestros dedos de manera que volvamos a introducir hilo limpio en la siguiente zona.El Hilo dental sería recomendable usarlo a diario
  • Enjuague bucal: una ayuda química por si con el arrastre mecánico del cepillado no hemos eliminado toda la placa bacteriana.
    Hay enjuagues de uso diario con alto contenido en flúor especialmente recomendados para niños y pacientes en tratamiento con ortodoncia fija. Otros enjuagues específicos están indicados para pacientes con gingivitis (inflamación de las encías), sensibilidad dental, halitosis, hiposialia (disminución de la secreción salival)… que serán prescritos a los pacientes tras una valoración de su estado de salud oral.
  • Cepillos interdentales: los recomendamos para limpiar espacios grandes entre dientes ej pacientes periodontales. Sólo utilizarlos si entran holgadamente sin tener que ejercer presión para evitar lesionar la papila (triángulo de encía entre los dientes).

Irrigadores bucales: emiten agua a presión por lo que sirven para limpiar especialmente zonas que están ferulizadas. Zonas con prótesis fijas (puentes, prótesis sobre implantes…). En el recipiente para el agua podemos añadir el enjuague bucal.

Cuando el paciente acude a su revisión periódica en Las Palmas de Gran Canaria  le indicaremos como mantener una higiene oral óptima y preservar la salud de su boca.

La alimentacion, la reina de nuestra salud dental

Por | Caries, Laura Henríquez | Un Comentario

La importancia de la alimentacion se recalca sin descanso en nuestro entorno, tanto en medios televisivos como en un simple yogur que nos indique podemos comprarlo con tranquilidad porque es bajo en grasas. Estamos rodeados de mucha información que a lo único que nos lleva es a un punto de difícil retorno llamado obesidad. Mientras más informados estamos peores son las cifras con respecto a esta terrible pandemia. La obesidad y sobrepeso afecta al 26% de los niños canarios y casi al 15%  de los adolescentes.

Claro no ha quedado que hemos de cuidarnos siempre y no solo cuando llega el verano o cuando en una revisión rutinaria nos diagnostican problemas cardíacos, renales… Somos un animal poco racional a la hora de comer, ya que, el estímulo que nos para es la tan temida frase: “¡ya no puedo más!.

Ante esta situación nos ha de preocupar la imagen que transmitimos a nuestros hijos. Cada vez es más sencillo encontrarnos con niños con cifras de peso nada saludables. Antiguamente “el niño gordito” equivalía a un niño sano. En la actualidad destaca, como normal que en dicho grupo de edad existan cada vez más niños con datos que llaman la atención por el exceso en sus cifras. Perímetros abdominales elevados en centímetros que no corresponden ni mucho menos a un “niño fuerte” o de “constitución ancha”.

medium_5441909711Destaca la escasa importancia que se da a la higiene bucal en este grupo de edad. Pensamos que los niños con no comer golosinas ni azúcares están libres de padecer las tan temidas caries. Es cierto que la alimentación marca el futuro dental del niño pero los hábitos diarios que éste maneje son de vital importancia en el desarrollo dental del mismo.

A nivel nutricional debemos procurar una higiene alimentaria adecuada; no solo cuando estemos en casa sino también en el colegio, en casa de los abuelos, cuando comemos en un restaurante…

La obesidad infantil y la caries dental patologías muy prevalentes en la población infantil, están íntimamente relacionadas y así lo demuestran estudios recientes. Las causas son las dietas muy energéticas, exceso de bebidas azucaradas, la disminución de la ingesta de fibra alimentaria unido al sedentarismo en el caso del sobrepeso.
La malnutrición debida a la deficiencia de nutrientes o exceso de energía almacenada repercute en el desarrollo físico del niño y consecuentemente tiene efectos secundarios en el desarrollo de la estructura de los dientes. Lo anterior asociado a la mala higiene que tiene los escolares a esta edad hace que aumenten de manera alarmante las caries dentales.

Los alimentos han de usarse como herramientas que faciliten el correcto desarrollo de las piezas dentales, y no con el efecto contrario. Un ejemplo, no sería lógico que un niño de 3 años siguiera tomando solo alimentos líquidos en forma de biberones, batidos, zumos… Debemos entender que desde que los dientes aparecen actuaran cómo guía de la dentición adulta, por lo que es totalmente falso el entender que los “diente de leche” no han de ser cuidados como los de un adulto.

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La boca es algo más que unos dientes bonitos. Se convierte en la puerta de entrada de los alimentos a nuestro organismo y, por ello, debemos aprender a tratar los dientes con el cuidado que se merecen desde que tenemos uso de memoria. Solo los hábitos que se inculcan como rutina perduran en el tiempo, así que, convirtamos la alimentación y la salud bucodental en una rutina placentera y agradable llena de estímulos positivos, que recuerden a nuestros hijos el por qué se hacen las cosas.
Recomendaciones

– Instruir a los niños en hábitos saludables.
– Asociar la ingesta de alimentos a las comidas. No comer entre horas.
– Cepillar los dientes después de cada comida. Cepillado más importante el de la noche.
– Dieta rica en frutas y verduras. Alimentación variada y equilibrada.
– Evitar alimentos o sustancias refinadas o muy industrializados en aras de consumir productos frescos.
– Realizar ejercicio físico regularmente.
– Acudir a revisiones periódicas al dentista y al pediatra.
– Muy importante la intervención temprana en caso de que haya que cambiar algún hábito. Asesoramiento por especialista en nutrición.

Este artículo ha sido posible gracias a la aportación de los profesionales de Nutrición: Rosy Crujeiras y Santiago Sánchez Darias.

La caries dental

Por | Caries, Laura Henríquez | Sin Comentarios

La caries es una infección del diente.

Es una patología provocada por bacterias que viven en nuestra boca de forma habitual y va destruyendo las estructuras del diente.

60-90% de los escolares padecen caries (OMS). Es una patología de altísima prevalencia en los países desarrollados estando entre las cuatro más prevalentes.

La caries puede aparecer desde el mismo momento en que se tienen dientes. “ Caries de biberón”.

Se produce por la confluencia de distintos factores. Las bacterias de la cavidad oral producen ácidos como consecuencia del metabolismo de azúcares y estos ácidos desmineralizan el diente. Hay un diente susceptible (cada paciente tiene distinta predisposición genética a las caries). Hidratos de carbono fermentados (dulces, harinas, leches…). Tiempo (frecuencia que los dientes están expuestos a los ácidos derivados de los azúcares). Higiene oral.

Se cavita el esmalte dental y las bacterias avanzan hacia el interior del diente. Progresa la caries hacia la dentina y si no se tratara hacia la pulpa ( el nervio del diente). La caries es un proceso dinámico.

La caries dental la diagnostica el dentista. Cuando un paciente ve una caries suele estar muy avanzada. El primer signo de la caries es un cambio en la coloración del diente que se vuelve blanquecino y sin brillo. Mancha blanca. En este punto la caries es reversible.

Como tratamiento se requiere un proceso restaurador para eliminar la caries (todo el tejido dentario cariado) y recuperar el tejido perdido mediante distintos materiales ( obturaciones).

Se suele iniciar en los sitios de retención de comida siendo los molares las piezas dentales más afectadas.

En las primeras fases la caries no duele pues está limitada al esmalte que es un tejido avascular y no inervado. Cuando la caries avanza y ya afecta a la dentina duele ante determinados estímulos como el frío , calor o alimentos dulces. Si la caries llega al tejido blando del diente (pulpa o nervio) puede acabar provocando una infección y un aumento de volumen o flemón.

Para evitar la aparición de caries es muy importante tener una higiene oral rigurosa así como una alimentación adecuada. En estos dos pilares se basan nuestras medidas preventivas, donde nosotros los dentistas podemos insistir y controlar para minimizar la prevalencia de la caries dental. La dieta ha de ser variada, rica en fibra pues favorece el arrastre mecánico de la placa bacteriana y evitar alimentos como las golosinas, refrescos, zumos u otras bebidas azucaradas, alimentos pegajosos. No abusar de la bollería y panes especialmente industriales ni de la pasta ya que en última instancia se descomponen en azúcares que acaban metabolizando las bacterias de la cavidad oral. Se debe disminuir al máximo el tiempo entre la ingesta de alimentos y el cepillado.

En los niños también se realizan fluoraciones como medida de prevención. El flúor refuerza y remineraliza el esmalte del diente en un 50% (OMS).

En pacientes sanos e inmunocompetentes una caries dental no afectará a otros órganos. Ahora bien, cualquier infección ya sea en la boca u otra parte del organismo puede producir afecciones cardiacas especialmente en pacientes con alteraciones vasculares, cardiopatías congénitas o en aquellos que han padecido fiebre reumática de pequeños.

Recomendaciones

  • No dar biberones con líquidos azucarados especialmente antes de dormir.
  • No dar el chupete mojado en azúcar, miel…
  • No dar zumos azucarados como sustitutos del agua.
  • Controlar los horarios de comida y asociarlos al cepillado e higiene oral. No ingerir alimentos entre horas.
  • Evitar alimentos muy elaborados, refinados o industrializados. Consumir
  • productos frescos en la medida de lo posible.
  • Usar pasta de dientes con alto contenido en flúor ( en niños las ppm adecuadas a su edad).
  • Hacer la primera visita al dentista al año de edad.
  • Visitar regularmente al dentista ( visitas anuales los adultos y cada seis meses los niños).

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